Haití, sometimiento y erotización de lo negro en la opinión pública uruguaya

Por Martín Nierez

A menudo la jerarquización de roles subyacente en los discursos de las instituciones que rigen el cotidiano de nuestras vidas no delatan su posición en forma deliberada, no son clasificables a simple vista ni medibles. Son naturalizados en el mayor de los casos por la naturaleza social del lenguaje que desde niños ordena nuestra percepción del mundo y  nuestra relación psiquica y corporal con las sensaciones que sus estímulos nos genera.

La naturaleza nominativa y clasificatoria del lenguaje impone la necesidad de establecer un orden en el tiempo y espacio mental así como la regulación de nuestra naturaleza observadora, por ende  también de nuestra naturaleza social,cultural y política. El lenguaje rige nuestra cotidianeidad y nuestra construcción de identidad, nuestra formación de opinión y nuestros procesos de pensamiento.

Esto impone eventualmente una forma de estar y vivenciar las experiencias de la realidad que construimos segundo a segundo y minuto a minuto;una forma de estar en el mundo.

De igual forma las sociedades han ido construyendo conocimiento y valor  a través del discurso. Han construido una epistemología a través de la cual sus conocimientos traducidos en palabras o discursos, contextualizan y diseccionan la realidad en base a estos preceptos epistemológicos.

Particularmente a través de el desarrollo de los estados-religión europeos y su  impacto en los “nuevos mundos” colonizados, la epistemología del poder judeo-cristiana permeó y permea constantemente nuestra percepción cotidiana a través del discurso. La moral judeo-cristiana  implica la constante dualidad entre cielo y tierra, bueno y malo, masculino y femenino,razón y emoción, arriba y abajo,ganadores y perdedores, blanco y negro, etc. Confiriendole a unos y a otros un lugar en el universo místico y religioso de su doctrina, la cual esta basada en el poder y supremacía de la masculinidad blanca patriarcal.

Es básico entender la naturaleza del discurso judeo-cristiano colonialista para entender las lógicas norte-sur, riqueza-pobreza , abundancia-escasez, civilización o barbarie de la actualidad. Asimismo para entender la naturaleza en la distribución del poder, en este eje dispuesto entre la verdad de la ciencia positivista  eurocentrada y su contraposición con la barbarización y demonización del sur. Sur donde la construcción del saber pasa por otros procesos y mecanismos que han perdido su propia palabra ante occidente en el devenir semántico de la colonización y su  evolución hasta nuestros días.

A la demonización y la barbarización hay que sumar la feminización de los territorios conquistados, la utilización de la fuerza como instrumento de penetración en las tierras y la mirada de los territorios a conquistar como un territorio pasivo y femenino al cual es necesario someter bajo la racionalización teológica del saber europeo. África a la vista de occidente siempre ha sido una mujer sometida y pasible a los requerimientos “amorosos” del norte masculino europeo en primera instancia y norteamericano-europeo posteriormente. Un continente de infinitos recursos naturales y humanos erotizado en la fábula patriarcal del sometimiento sexual; de  la penetración forzosa en la inocencia e ingenuidad femenina de las virgenes puras que pueblan el universo religioso occidental en forma relevante, pero subordinado al dios blanco masculino.

Américo Vespucci y América. Grabado de Theodore Galle (1589)

Haití en los medios

Una noticia sacudió los medios uruguayos y a la opinión pública a principios de Setiembre del 2011. La aparición de un video donde un grupo de  soldados uruguayos, integrantes de la Minutash, la fuerza de paz de las Naciones Unidas, abusaban sexualmente de un joven haitiano en Port Salut, una poblacion costera distante a 174 kilometros de Puerto Principe.

Hasta aquí, no hay mucho mas que decir, la noticia corre como reguero por las trastiendas informativas de los medios uruguayos; como una mas de las tantas noticias violentas que la agenda informativa  pone en el plato cotidiano de la población  . Sin embargo existe en este caso una particularidad, una serie de elementos distintivos que despegan a esta noticia del común de las noticias que a diario se agendan en los medios uruguayos. Los soldados filmados según consta en la reseña informativa y en la imagen que se utiliza para graficar la existencia del video; son de tez blanca y el joven haitiano es de piel oscura.

La particularidad no solo reside en ello, sino en la repetición y reiteración de una imagen de sodomización de un hombre de origen africano perpetrada por un hombre de origen europeo en la tapa de algunos matutinos, semanarios, medios on-line y televisivos de Uruguay.

Incluso la incrustación del video en las páginas web oficiales de diarios de primera línea montevideanos y nacionales como El Observador o El País resultan un antecedente inédito en la presentación de este tipo de noticias ante la opinión pública uruguaya.

Usualmente, ante la exposición de este tipo de información en los medios de comunicación, se resguarda en forma deliberada la identidad y la intimidad de la persona que sufre el abuso. En la mayoría de los casos estas informaciones no van acompañadas de imágenes, extendiendose este acuerdo no explicito a las imágenes de los ofensores. No a existido antecedente al respecto, es la primera vez que una imagen de sodomización es exhibida ante la opinión pública uruguaya en forma explicita.

La naturalización de la mirada

La doble victimización a que son sometidas las personas que han sido víctimas de abusos, vejaciones o violaciones sexuales son una constante en un mundo machista que revictimiza a las personas en los procesos legales que debe iniciar este último para obtener justicia. Esta revictimización va desde la efectivización de la denuncia ante los organismos públicos hasta el desarrollo del litigio donde la victima tiene que probar su inocencia y su estatura moral ante la sospecha de ser culpable de incitar al crimen sexual.

En este caso en particular la doble victimización se da en la exposición pública dada en los medios de comunicación uruguayos,  a través de un video donde un joven es abusado sexualmente, donde se violan todos sus derechos y donde es objeto de una agresión por parte del estado uruguayo constituido en los soldados del ejercito nacional apostado en Haití. Ejercito nacional apostado para garantizar la paz a través de un organismo internacional como lo constituye la Organización de las Naciones Unidas.

No es descabellado pensar que existe una justificación para esta exposición y un argumento històrico-cultural para avalar este acto de agresión sexual expuesto sin tapujos ante la opinión pública.

En primera instancia hay que explorar el significado de la penetración sexual en nuestra sociedad, la penetración anal, y como esta es usada asiduamente en forma figurativa para representar la dominación masculina o de aspectos masculinos sobre lo femenino o aspectos de esta identidad. Frases como “hoy estuve sentado en la máquina todo el día” aludiendo en el mayor de los casos al sentido de ser vulnerado por alguna actividad o situación extendida en el tiempo , “sacar, poner, sacarlo o ponerlo” en referencia al pene y la penetración, la palabra “culo” en referencia a una zona tabú del cuerpo  y la palabra “coger” utilizada en paralelo o en sustitución de la penetración anal como instrumento de sometimiento.

Quien entrega el ano a la penetración ya sea por placer o por medios violentos, entrega el dominio de su cuerpo y entrega su voluntad al penetrador. De esta forma que la penetración en nuestra sociedad representa figurativamente toda situación de abuso, se utiliza para ilustrar situaciones donde se es abusado, o se es abusador, tanto en forma psiquica, emocional o corporal. El uso figurativo de la penetración en el discurso es utilizado para representar abusos en cualquier ámbito de la sociedad. Implica asimismo el sometimiento de las energías femeninas por parte de las energías masculinas,  donde la voluntad del hombre como poseedor de un pene irrumpe en una zona del cuerpo, objeto del deseo pero también objeto prohibido y  tabu en la sociedad occidental.

Es interesante observar en la reiteración de las imagenes de sodomización del joven haitiano en la opinión pública uruguaya, una reiteración de la mirada colonial europea y su racionalización teológica que sitúa a los africanos y por ende a sus descendientes en un lugar femenino y erotizado en la fábula de la penetración masculina como forma de sometimiento. Asimismo se naturaliza un discurso de dominación,jerarquización social “racial” y subordinación de la población afrodescendiente local estableciendo un paralelismo entre el ser femenino y el ser colonizado; la supremacía del ser masculino de origen europeo sobre el ser feminizado de origen africano.

Este paralelismo no es otra cosa que la confirmación de los discursos incambiados que aún rigen a occidente desde los tiempos coloniales, este neo-colonialismo que utiliza como instrumento de ordenación y asignación de roles a los medios de comunicación.Y a la vez como herramienta en la preservación del orden establecido a través de la generación de contenidos que subordinan, erotizan y legitiman la mirada masculina europea como cultura dominante por sobre las otras culturas.Asignandoles a estas últimas características femeninas tales como debilidad, docilidad, ingenuidad,inocencia,ignorancia,etc.Características que constituyen el “sexo débil” y por ende naturalizan la lógica amo-sometido del masculino europeo sobre el femenino europeo, pre-existentes a la trata esclavista.

En este contexto la imagen de sodomización que se ha reproducido establece eventualmente todas las condiciones que debe cumplir el mensaje codificado de una sociedad eurocentrista que legitima su mirada por sobre los cuerpos de todos aquellos que no cumplen con la condición de hombre blanco de origen europeo.Dos hombres “blancos” parados detras y encima de un hombre “negro” con sus pantalones bajos, sosteniendo con sus manos una posición activa de control y penetración anal, ante la aparente  actitud pasiva del joven de origen africano.

La luz, pureza, diafanidad y  religiosidad del color blanco, arriba, sobre,controlando y penetrando la suciedad, la turbiedad y pecaminosa oscuridad del color negro.

Alegoría de África. John Stafford, (1630)

Alegoría de América. John Stafford, (1630)

Alegoría de Europa. John Stafford, (1630)

Links complementarios:

http://semiosiske.wordpress.com/2010/10/15/raza-y-genero-o-el-argumento-de-la-dominacion-por-derecho-natural/

http://www.estherdiaz.com.ar/textos/ciencia_verdad_poder.htm

http://blog.latercera.com/blog/lgarcia/entry/la_raza_y_la_raz%C3%B3n

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